Una diseñadora de jardines recientemente tuvo una entrevista para un trabajo en la casa de una persona muy famosa. El trabajo parecía una buena oportunidad hasta que vio el contrato. El contrato les exigía a ella y a todos sus empleados mantener en secreto todo sobre la familia y su propiedad. El acuerdo también decía que nadie podía entrar a la propiedad usando lentes de Google.
Estas reglas son cada vez más comunes en las casas de personas ricas. Empleados domésticos, chefs privados, tutores, asistentes personales y entrenadores ahora pueden tener que firmar acuerdos de confidencialidad, conocidos como NDA. El abogado Joseph Maya lleva 30 años trabajando en derecho laboral. Dice que las preguntas sobre estos acuerdos han aumentado unas 100 veces, especialmente en los últimos cinco años.
Una razón es que los trabajadores de una casa muchas veces ven cosas muy privadas. Pueden saber dónde se guardan obras de arte valiosas y joyas, cuándo viaja la familia o detalles sobre dinero y seguridad. Las redes sociales han hecho que sea aún más importante proteger la privacidad porque una foto puede compartirse en internet y volverse viral de inmediato.
Los acuerdos también están cambiando. Dara Yates dirige una empresa que ayuda a familias ricas a contratar personal para sus casas. Dice que un acuerdo que antes tenía un solo párrafo ahora puede tener 15 páginas. Para algunas familias ricas, administrar una casa con muchos empleados ha comenzado a parecerse un poco a administrar una empresa. Y para las personas que trabajan dentro de esas casas, guardar secretos ahora es parte del trabajo.
Source: The New York Times, "NDAs: Now They're for Housekeepers and Butlers, Too"
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Jackie Linder
Founder of Un Poquito de Spanish
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