Una enorme nave espacial de SpaceX hizo un aterrizaje poco común después de un vuelo de prueba desde Texas. Regresó a la Tierra y aterrizó intacta en el océano. Entonces SpaceX tuvo que decidir qué hacer con la nave, que mide más de 52 metros de largo y pesa muchas toneladas.
La compañía envió un barco para remolcarla hasta la Isla de Navidad, un pequeño territorio australiano en el océano Índico. La isla tiene menos de 2,000 habitantes y es más conocida por su vida silvestre, incluyendo millones de cangrejos rojos que migran al océano cada año.
La llegada de la nave rápidamente se convirtió en el principal tema de conversación en la isla. Los residentes fueron a verla, tomaron fotos y compartieron rumores sobre lo que creían que SpaceX podría hacer con ella. Un funcionario local sugirió que, si SpaceX no se la lleva, podría ser trasladada a la isla y convertirse en parte de un parque infantil. Un bar local incluso creó una bebida llamada "Rocket Fuel" en honor al visitante inesperado.
La nave está ahora cerca de la costa mientras SpaceX decide cómo llevarla de regreso a Texas. Mover algo tan grande y pesado a través de miles de kilómetros de océano no será fácil. Mientras tanto, cuando los residentes de esta pequeña isla miran hacia el océano, ven una hermosa costa y una nave espacial de 52 metros flotando en el agua.
Source: The Wall Street Journal, "A SpaceX Rocket Is This Island's Most Talked About Visitor"
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Jackie Linder
Founder of Un Poquito de Spanish
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