En Corea del Sur, las personas deben separar sus desperdicios de comida y no pueden tirarlos en un bote de basura normal. En muchos edificios de departamentos, los residentes llevan sus sobras a un bote de basura inteligente especial. Pasan una tarjeta, la tapa se abre y la máquina pesa la comida. A los residentes se les cobra una tarifa según cuánta comida tiran.
Hay más de 150,000 de estos botes de basura inteligentes en todo el país y millones de hogares los usan. Un residente dijo que ver el peso y el costo de sus desperdicios de comida le ayudó a darse cuenta de cuánta comida estaba tirando.
El sistema forma parte de un cambio mucho mayor. En 1996, Corea del Sur reciclaba solo el 2.6% de sus desperdicios de comida. Menos de 30 años después, ese porcentaje había subido a casi 97%. Gran parte de los desperdicios de comida ahora se envía a instalaciones especiales, donde puede convertirse en energía. Una instalación produce suficiente electricidad para unas 6,000 casas.
Ahora la ciudad de Nueva York espera aprender del éxito de Corea del Sur y probar algunas ideas similares. Los residentes deben separar los restos de comida de la basura normal, y la ciudad ha instalado más de 400 contenedores inteligentes para restos de comida. Nueva York todavía tiene mucho por hacer, pero Corea del Sur ha demostrado cuánto puede cambiar una situación con el tiempo. A menudo, una solución que funciona en un país puede inspirar cambios en otro.
Source: BBC, "New York has a food waste problem. South Korea has already solved it"
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Jackie Linder
Founder of Un Poquito de Spanish
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