Cada Cuatro de Julio, muchos estadounidenses buscan fuegos artificiales. Algunos dueños de perros buscan un lugar sin ellos. En Cambria, un pequeño pueblo en la costa central de California, los fuegos artificiales están prohibidos por el peligro de incendios. Esa regla ha convertido al pueblo en un refugio inesperado para perros que tienen mucho miedo de los ruidos fuertes.
La noticia se ha extendido entre los dueños de mascotas. Algunas familias ahora viajan a Cambria para que sus perros puedan tener un Día de la Independencia más tranquilo. Una pareja de Los Ángeles llegó con su perro Focaccia, que puede tardar semanas en recuperarse de los fuegos artificiales. Su dueña le dijo a The New York Times que Cambria parecía "una convención de perros tímidos". Por todo el pueblo, se pueden ver perros en los vestíbulos de hoteles, en patios de restaurantes, en mochilas y en balcones.
Cambria no se anuncia como un destino para perros durante el Cuatro de Julio, y no todos en el pueblo aman la prohibición de fuegos artificiales. Pero los hoteles y negocios se han adaptado a medida que llegan más dueños de mascotas. Un hotel agregó un parque para perros y les da a los huéspedes bolsas de regalo con cuencos de agua y premios para perros. Otro hotel recibe llamadas de personas que preguntan si se pueden oír los fuegos artificiales de pueblos cercanos desde Cambria.
La historia es divertida, pero también es fácil de entender. Para muchos perros, los fuegos artificiales no son una celebración. Son sonidos aterradores que pueden hacerlos temblar, esconderse o negarse a salir. Así que, mientras otras personas viajan por desfiles, fiestas o fuegos artificiales, algunas familias ahora viajan en busca de silencio. En Cambria, la fiesta no es solo para las personas. También es para los perros que necesitan un poco de paz.
Source: The New York Times, "This California Town Banned Fireworks. Then Came the Dogs."
A little help with today's Spanish

Jackie Linder
Founder of Un Poquito de Spanish
Enjoyed this article?
Get un poquito de Spanish in your inbox every weekday morning.




